El proyecto ALTO y CLARO parte de una de las carencias más acusadas que la escuela en general presenta desde hace décadas en nuestro país: es muy alto el número de nuestros alumnos que padecen deficiencias en su nivel de comprensión y producción de textos, tanto orales como escritos.

La escuela no ha sabido o no ha podido compensar las diferencias socioculturales de las familias y muchos alumnos arrastran esta dificultad a lo largo de toda su vida, con lo que ello supone para la interpretación de un mundo como el actual, abarrotado de información, en el que todo está escrito y codificado, en el que la gran mayoría de los mensajes requieren análisis e interpretación. Así pues, no solo para un normal desarrollo de la vida académica, sino para un desarrollo consciente, crítico, responsable y autónomo de la vida en su conjunto, se nos hace evidente como docentes que la primera y fundamental destreza que cada uno de nuestros alumnos debe adquirir, desarrollar, mejorar, es la lectoescritura. ALTO y CLARO parte, por tanto, de la detección de esa carencia terrible y elabora estrategias para combatirla.

Dicho de otro modo, nuestro proyecto se justifica desde la siguiente posición, tan simple como evidente en el contexto de bajo nivel sociocultural de nuestro entorno: si podemos mejorar la competencia lectora, escritora, de expresión y comprensión oral de nuestros alumnos –si podemos mejorar, en definitiva, su competencia lingüística global- estaremos ayudándoles a construirse la herramienta de aprendizaje más potente jamás diseñada. Una herramienta necesaria para la enseñanza reglada, pero también para la no reglada, una herramienta útil para el desarrollo intelectual, pero también –y cada vez vemos con más claridad esta vertiente- para el emocional.

Una vez en este punto, ¿cómo no intentar que la práctica docente avance por esta vía?

En lo que respecta a la metodología, ALTO y CLARO no es un proyecto diseñado desde cero. Muy al contrario, el IES Marismas lleva varios años –al menos cinco en la investigación TIC y cuatro en el uso de las TIC en la clase de Lengua, Ciencias, Matemáticas, entre otras- desarrollando grupos de trabajo y planteamientos pedagógicos que inciden en algunas de las ideas fuerza de este Plan.

Así pues, las líneas metodológicas de nuestra propuesta pasan por entender que el estudiante es el protagonista de su aprendizaje, que más importante que la materia que se enseña es la persona que aprende, que el currículum debe ser flexible para ser útil, que el proceso de aprendizaje es personal, y que el alumno debe tener un rol activo y comprometido con su aprendizaje. Creemos también en un entorno democrático y abierto, donde sea posible construirse como persona en libertad.

En el siglo XXI, consideramos imprescindible la integración de las tecnología en el aula, para que sea el propio alumno el que maneje y aprenda a gestionar las herramientas de este siglo –el suyo- y pueda realizar, de principio a fin, las tareas que desde las distintas áreas se le asignen. A este respecto hay que decir que estamos listos para desarrollar metodologías innovadoras, ya se ha hecho individualmente y en determinados grupos de nuestro Centro. Ahora, el objetivo último de ALTO y CLARO es universalizar las nuevas formas de trabajar en el aula, con alta tecnología y de forma coordinada, lo que redundará en una mejora importante de la convivencia y de los resultados.

Esa es nuestra apuesta por el futuro. Lo decimos ALTO y CLARO.